EntreEducadores

29 Enero 2010

El reto de los jóvenes ante la sociedad de hoy

Archivado en: Docencia, Educación, Familia, Orientación, Perú, Psicología, Sociedad — entreeducadores @ 10:42 am
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Por Edistio Cámere

En portugués a los jóvenes se les dice ‘os novos’, los nuevos. ¡Qué atinado  significado! La juventud irrumpe en el status quo de la sociedad con una percepción y enfoque originales, novedosos. El solo hecho que los jóvenes hagan una lectura sin malicia y sin historia de su ambiente los ‘enfrenta’ conceptualmente con lo que miran y experimentan. Y esto ocurriría aún en el supuesto caso que la sociedad que los recibiese fuese más sólida y coherente que la actual. Por tanto, sorprenderse porque intenten cambiar o expresarse críticamente de lo actual desdice de un planteamiento maduro de parte de los adultos. Y es que si no hubiera ‘sangre nueva’, la sociedad se estancaría y se aletargaría. 

Es por ello necesario que de generación en generación se revise lo vivido y se planteen nuevos retos. El ser humano tiende al acostumbramiento, a la comodidad de lo rutinario; la juventud, entonces, funge como zaranda que con su movimiento constante quiebra la quieta pasividad de una posición o situación arraigada. Por tanto, culpar a los  jóvenes o criticarlos arteramente es un grave despropósito. 

Cito a Gerardo Castillo: “La juventud devaluada es una consecuencia de una generación adulta sin valores. Los jóvenes perdidos en la vida suelen tener padres excesivamente liberales y permisivos, que no han querido o no han sabido enseñar a sus hijos el camino de la verdad; que no les han transmitido una escala de valores; que no les han puesto en situaciones de esfuerzo y compromiso personal”.

Es necesario, en los tiempos que corren, recuperar el verdadero significado de la palabra ‘juventud’. Para eso se tiene que “alzar vibrantemente la voz contra quien, en la sombra, sin nobleza, con fines perversos, trata de corromper esta riqueza estupenda con tremendos sucedáneos de valores traicionados, con halagos mortales que en una existencia presa de desilusiones, y tal vez, vacío de ideales encuentran fácil cebo” (Juan Pablo II).

Los jóvenes deben saber a tiempo que la sociedad de hoy les ofrece el confort, como medio, para defenderse de ellos: cuanto primero queden prisioneros de las cosas, antes dejarán de hablar de libertad y de querer cambiar el mundo. Es claro que una juventud sin ideales es como un ave sin alas: se le denomina ave pero no podrá volar. No tengamos temor en enseñarles que la solidaridad, la lealtad, el servicio, la libertad, el esfuerzo, la generosidad, la autenticidad y el amor a los demás por Dios, son valores que se pueden vivir y encarnar, independientemente del tiempo en que nos haya tocado vivir.  De esta manera, tendrá vigencia aquel dicho clásico: “Juventud, divino tesoro”.       

En cierta ocasión dos amigos decidieron emprender un viaje de aventura. Después de caminar largo trecho, aprender a sortear dificultades y soportar las inclemencias del clima, llegaron a un poblado pequeño pero acogedor.  Permanecieron en él buen tiempo gozando de la hospitalidad de los pobladores y de la rudimentaria comodidad que ofrecía la aldea.  Un buen día dice uno de ellos: “Debemos continuar nuestra marcha… nos queda tanto por descubrir y aprender del mundo”.  El otro no contestó.  Se quedó pensativo.  A los tres días vuelve a la carga con más insistencia. Aún así no obtuvo respuesta. “¿Qué ocurre contigo? Acá la pasamos bien, todo es fácil y agradable. Pero afuera hay un bello paisaje, se respira aire puro. Tenemos más oportunidades.  Anímate, vamos en pos de nuestros ideales”, insistió.  El amigo que escuchaba rompió su silencio: “Estoy cómodo, tengo todo a la mano.  Salir significa volver a comenzar, esforzarme, luchar… ¿y si no consigo nada?  Prefiero lo seguro.  Ve tú solo”.  

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25 Enero 2010

Preparar a los hijos para la vida, una tarea irrenunciable

Por Edistio Cámere

Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y de cómo las cosas le  resultaban tan difíciles. No sabía cómo seguir adelante y creía que se daría  por vencida. Estaba cansada de luchar. Su padre, un cocinero, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra puso huevos y en la última granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra alguna a su hija.

La chica esperó impaciente, preguntándose qué estaría haciendo. A los veinte minutos el padre apaga el fuego, saca las zanahorias y las coloca en una taza. Retira los huevos y los coloca en otro plato. Finalmente, filtra el café y lo pone en un tercer recipiente. Mirando a su hija le dice: Querida, ¿qué ves? ¡Zanahorias, huevos y  café! fue la respuesta. Entonces la hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le  pidió que tomara un huevo y que lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Finalmente le pidió que probara el café. Ella sonrío  mientras disfrutaba de su rico sabor y aroma.

Humildemente la hija preguntó: ¿Qué significa esto, padre? Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo,  pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua  fuerte, dura, pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto dócil, fácil de deshacer con la mano. El huevo había llegado al agua de forma frágil, su cáscara fina protegía su líquido contenido, pero después de estar en agua hirviendo su interior se había endurecido. Los granos de café, sin embargo, eran únicos; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

¿Qué eres tú -le preguntó a su hija- cuando la adversidad toca a tu puerta? ¿Cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero ante la adversidad y el dolor se vuelve dócil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable pero que ante los problemas se torna duro y rígido? ¿O eres como un grano de café que cambia al agua hirviente, el elemento que le causa el dolor?

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17 Enero 2010

El estilo educativo, herramienta para formar personas optimistas

Por Edistio Cámere

Ser optimista ¿es una necedad en la coyuntura actual? ¿Es una postura idealista y soñadora? Pues ni lo uno ni lo otro. Soy un convencido que dicha actitud es sostenible, realista y sobre todo eminentemente educativa. Mi pretensión no apunta a que ustedes muden sus puntos de vista. Me sentiré complacido si tan sólo soy capaz de mostrar que la vida estudiantil discurre en ambientes donde la labor docente no se agota en el alumno, sino que busca a la persona, razón y causa de nuestro optimismo y esperanza. 

No cabe duda que estamos en un tiempo cambiante, complejo, difícil y exigente… no obstante, la propia existencia se despliega en tal tiempo. Frente a este hecho caben dos actitudes: 1) Añorar épocas pretéritas como mejores, mirando únicamente lo negativo de lo actual y esperando pasivamente el advenimiento de nuevos periodos; y, 2) Ser conscientes que lo nuestro es decidir qué hacer con este tiempo que se nos da y que al recibirlo ‘se hace proyecto personal’. Por tanto, es vital aprovecharlo escribiendo la propia biografía al realizar las tareas -cuentas que van engastándose en el diseño de la propia vida- que nos corresponde hacer y que este tiempo nos facilita.

Todos somos hijos de este siglo; por tanto, de uno u otro modo lo que se haga o deje de hacer afectará a los demás. Aceptar este tiempo nos lleva reconocer que no se está en el mejor de los mundos, precisamente por eso se puede actuar en él para mejorarlo. “En efecto, no estamos en el mejor de los mundos posibles, por el contrario, estamos en un mundo en donde, por muchos motivos, las cosas no están bien, pero, precisamente por eso debemos empeñarnos en arreglarlas, en lograr que las situaciones mejoren” (Leonardo Polo).

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19 Diciembre 2009

La mujer, la familia y la vida ordinaria a la luz de la Navidad

Por Edistio Cámere

Han transcurrido más de dos mil años. Es fácil decirlo, pero llegar a esta distancia de tiempo ha supuesto vidas, épocas, culturas, epopeyas, descubrimientos, crisis, tragedias, alegrías, penas, marchas y contramarchas en las que estaban comprometidas millones y millones de personas de distintas naciones, razas y edades. Ordinariamente, con el paso inflexible del calendario van quedando en el olvido sucesos y hechos que en su momento fueron el centro de la atención para dar paso a otros, y así sucesivamente. En el mejor de los casos no pocos quedan en el recuerdo como hitos que caracterizaron una determinada época o periodo. Pero con el Nacimiento de Cristo, que se hizo presente en la historia de la humanidad, no ocurre así.

Hoy, como ayer, la Navidad se vive y se celebra con igual intención y significado aún a pesar de las diferencias históricas y culturales. Definitivamente, la venida de Cristo trasciende al calendario porque usualmente solo se celebra y festeja el cumpleaños de una persona que vive y está con nosotros.

Fue el  Papa San Telésforo quien estableció la festividad de la Navidad (128-139 d.C.), y fue el Papa Julio I quien fijó la celebración para el 25 de diciembre (siglo IV). La Navidad es hoy celebrada por cristianos y no cristianos. No resulta nada raro que personas no creyentes en Cristo se saluden por las fiestas navideñas, armen su árbol en casa y compren regalos. En efecto, ya no solo en la Europa cristiana o en Latinoamérica, sino en el  Japón o la India, la palabra ‘Navidad’ inunda los paneles publicitarios todo el mes de diciembre y Papá Noel se pasea como en su casa. ¿Mérito  de la globalización que privilegia el consumo? Creo que no. El comercio aprovechó una condición natural de toda celebración: las expresiones materiales vinculadas a su espíritu o a su significado.

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14 Diciembre 2009

El ideario y el centro educativo

Por Edistio Cámere

La escuela es más que un lugar de enseñanza de materias que se imparten ordenada y sistemáticamente. En ella se tejen otras configuraciones que van más allá de la activa intervención del alumno en el aula. La concurrencia simultáneamente de actores con diferentes grados de madurez y de edad, de relaciones interpersonales que se especifican con arreglo esas características, de diferencias individuales innatas y derivadas de las propias familias, de normas y costumbres, de la convivencia entre pares que no siempre discurre por cauces de armonía y solidaridad y que reclama del dominio de códigos para una eficaz adaptación, de los objetivos y metas grupales, de la amistad y el compañerismo, del esfuerzo y del trabajo escolar, del dolor y del sufrimiento originado en el colegio o en la casa, de las actividades deportivas y de esparcimiento, de las fiestas… expresan de manera categórica que sea la vida misma, con sus matices y tonalidades, la que se despliega en el escenario escolar dándole un especial relieve y connotación. La escuela es, por tanto, una historia en la que se entrecruzan biografías personales en continuo desarrollo.

Un colegio es una sociedad compuesta por padres de familia, profesores y alumnos quienes, al interactuar y relacionarse formal e informalmente, forjan y forman una cultura que se va construyendo y estructurando en el tiempo. En ese sentido, a la cultura, siguiendo a Geertz, se la puede definir como un “sistema ordenado de significaciones y símbolos en virtud de los cuales los individuos definen su mundo, expresan sus sentimientos y formulan sus juicios”. 

En todo centro educativo hay un saber, una moral, una estética y también, como toda cultura, cuenta con unos valores, unas normas, unos instrumentos y unos signos. Ciertamente, los colegios no son islas, participan de una cultura nacional y universal. Pero en razón de su finalidad, la cultura que vertebra a una comunidad educativa debe recogerse y plasmarse en un Ideario. David Isaacs lo define como “el conjunto de principios que configuran el tipo de educación que se promueve; la manera de realizar la acción educativa; el modo de entender el centro educativo; y la postura del centro respecto a los padres, a los alumnos, a los profesores; a los antiguos alumnos; al personal no docente y al entorno”([1]).

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7 Diciembre 2009

El buen uso del tiempo de recreo en la escuela

Por Edistio Cámere

En cierta ocasión, el director de un colegio, en una animada conversación con un grupo de alumnos de 4to de Primaria, les preguntó: ¿Qué creen que al director lo pone más contento? Me imagino la escena posterior: las manos levantadas en señal de querer intervenir; incluso, algunos apoyados en el asiento de tal manera que sobresalgan para que la mirada del director se fije en ellos. ¡Los niños de espontáneos y trasparentes casi siempre tienen una respuesta! Con ellos la sintonía halaga y entusiasma y el diálogo fluye.

Las respuestas fueron variadas y precisas: “Que nos portemos bien; que tengamos buenas notas; que seamos campeones en fútbol; que no tengamos anotaciones; que atendamos en las clases…” y otras similares alineadas con lo que el director de un colegio suele esperar de sus alumnos. Segundos después, el directivo añadió: “Lo que me pone contento es cuando los veo jugar divertidos durante en el recreo”.

Tan asombrados, como yo, presumo que quedarían esos alumnos. ¿Qué quería dar a entender el buen director con dicha respuesta tan poco ortodoxa desde el punto de vista escolar? Sin adelgazar un ápice la importancia del cumplimiento de las obligaciones que tiene el niño como estudiante, también forma parte consustancial de su crecimiento el solaz, la distracción y el juego con sus compañeros.

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26 Noviembre 2009

El 5to de secundaria: entre el colegio y la universidad

Por Edistio Cámere

Para los colegios de educación básica regular su proceso educativo y formativo, al cual dedican tiempo, sapiencia y gran dosis de paciencia y creatividad, termina oficialmente en 5to de secundaria. El perfil del estudiante, que en su momento presentaron y se comprometieron ante los padres, se hace realidad en cada uno de sus egresados. Es más, gracias a la madurez alcanzada este último año es propicio para afinar o ultimar detalles en cada estudiante. En este sentido, este es el grado en que el colegio se esmera en rematar su propuesta educativa aprovechando precisamente las ventajas y fortalezas propias de la edad evolutiva de los jóvenes adolescentes. 

Es el colegio el ámbito apropiado para que el joven del último año escolar trace su proyecto de vida, en el que se incluye la elección de su carrera profesional. Dicha tarea reclama de un acompañamiento capilar, pues la aventura que va a emprender al término del colegio no es de poca monta, tanto así que el sosiego, la concentración y la reflexión dialogada son complementos necesarios. 

El primer semestre

Sin embargo, esa calma y tranquilidad necesarias se ven amenazadas por algunos eventos intensos, febriles que capturan las energías y emociones de estos jóvenes. El primer semestre del año se ve jalonado por el viaje de promoción, en cuya preparación se gastan ilusiones, ensueños, conversaciones y planes furtivos y cuyo único propósito es que aquel se convierta en ‘el viaje de promoción’. En la elaboración de esta maqueta idílica los jóvenes invierten antes de su concreción, horas y días; y a su regreso hacen lo propio. ¡El cuerpo en la carpeta y la mente navegando en ensueños, y luego en los recuerdos!     

No es mi intención cuestionar los viajes de promoción, pues son todo un acontecimiento que me temo ha ido paulatinamente distanciándose de su prístina finalidad: escolares que con ocasión de una actividad en común aprovechan un tiempo para integrarse aún más y grabar en sus mentes y corazones la historia construida y vivida juntos durante doce años.    

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13 Noviembre 2009

El mundo andino en el contexto actual

Por Edistio Cámeremundo andino

El mundo andino se encuentra hoy en una verdadera encrucijada. La sierra cuestiona, no como geografía inerte sino con todo el peso de las vidas que han logrado su conquista, reclamando un rol activo en el escenario peruano. Con sus erguidas y escarpadas montañas, con su peculiar conformación geofísica -ocupando vastos territorios- y ubicado en la franja media del Perú, interroga impertérrito acerca de su destino y gravitación en un medio donde impera la cibernética, la electrónica, la bolsa de valores, el mercado, la burocracia… ¿Qué rol le corresponde desempeñar?  ¿Cuál es su aporte actual a la identidad nacional?

El mundo andino es sui generis en su conformación y constitución, pero no por ello ajeno a la dinámica nacional. La sierra es connatural al Perú, como nación y patria; convencido de la profundidad de esta afirmación, Riva Agüero dice: “La suerte del Perú es inseparable al mundo andino: se hunde o se redime con él, pero no es dado abandonarlo sin suicidarse”. La presencia de los Andes es histórica. No terminó con la Conquista o incluso con la República. Continúa, a tal punto que no se le puede considerar como una etapa superada: Es y será parte de nuestra historia e identidad nacional.

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4 Noviembre 2009

Una mirada optimista a la familia

familiaLa familia, como institución de derecho natural y civil, es universal y en sus funciones se puede afirmar que no es especializada. Por ejemplo, del Congreso de la República -como institución- se espera que legisle, no se le reclama que construya o gestione un programa de vivienda. En cambio, a la familia se le reclama que eduque, que alimente, que satisfaga las necesidades de seguridad, de amor, que provea lo necesario para que sus integrantes puedan vivir. En ella se satisface el derecho radical de nacer, crecer y morir como persona.

Podemos señalar que la familia constituye una unidad distinta a cada uno de los individuos que la conforman. Pero quienes la fundan -lo esposos- se comprometen con su resultado, el cual no pueden cambiar a su antojo. Y es que la familia es un consorcio basado en la mutua cooperación y compromiso de los cónyuges: se sostiene por la anuencia de los esposos pero se debilita por la renuencia de uno de ellos.

Cuando uno mira su entorno con cierto detenimiento, descubre hechos o situaciones que son producto de las capacidades superiores del hombre: en la tecnología se trasunta su inteligencia; en un cuadro artístico se percibe lo singular de la persona; lo mismo sucede en una relación amical o interpersonal. Pero también se observa situaciones que muestran las limitaciones o deficiencias del hombre. Frente a ello sólo cabe una profunda actitud de respeto ante la persona como tal, que se convierte en asombro cuando se es testigo de sus realizaciones, es complaciente ante su singularidad, o es comprensible y paciente frente a sus límites y defectos.

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30 Octubre 2009

La ‘otra’ finalidad de la comunicación en el aula

Por Edistio Cámere

La comunicación es un área sustancial en la formación escolar. Hablar, escribir, escuchar y leer son capacidades queconversando-proyecto enlazan directamente al alumno con la cultura y la sociedad. Por tanto, su dominio exige del aprendizaje de técnicas y reglas que por su rigor, y no poca complejidad, pueden hacer que el alumno corra el riesgo de no advertir la otra finalidad de la comunicación, que es la de integrarnos como personas. Y es que el propio docente puede sesgar su esfuerzo, quizá intensivamente, hacia la práctica gramatical, descuidando la creación de espacios que favorezcan el poner en común los propios pensamientos y experiencias. Esta segunda finalidad se hace realidad en tanto que el docente cuente con la confianza y autonomía necesarias para hacerlo.

Calificar al docente se ha convertido hoy casi en un deporte nacional. Como en los demás sectores productivos y de servicios, el contar con personal idóneo es un objetivo siempre actual; por tanto, implementar estrategias y mecanismos eficaces para conseguirlo es también una tarea prioritaria del sector educativo. Sin embargo, hacer de ese cometido, que es de ordinaria administración, un hecho mediático y ‘urgente’  atenta directamente contra la labor que desarrollan los docentes.

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