EntreEducadores

14 Diciembre 2009

El ideario y el centro educativo

Por Edistio Cámere

La escuela es más que un lugar de enseñanza de materias que se imparten ordenada y sistemáticamente. En ella se tejen otras configuraciones que van más allá de la activa intervención del alumno en el aula. La concurrencia simultáneamente de actores con diferentes grados de madurez y de edad, de relaciones interpersonales que se especifican con arreglo esas características, de diferencias individuales innatas y derivadas de las propias familias, de normas y costumbres, de la convivencia entre pares que no siempre discurre por cauces de armonía y solidaridad y que reclama del dominio de códigos para una eficaz adaptación, de los objetivos y metas grupales, de la amistad y el compañerismo, del esfuerzo y del trabajo escolar, del dolor y del sufrimiento originado en el colegio o en la casa, de las actividades deportivas y de esparcimiento, de las fiestas… expresan de manera categórica que sea la vida misma, con sus matices y tonalidades, la que se despliega en el escenario escolar dándole un especial relieve y connotación. La escuela es, por tanto, una historia en la que se entrecruzan biografías personales en continuo desarrollo.

Un colegio es una sociedad compuesta por padres de familia, profesores y alumnos quienes, al interactuar y relacionarse formal e informalmente, forjan y forman una cultura que se va construyendo y estructurando en el tiempo. En ese sentido, a la cultura, siguiendo a Geertz, se la puede definir como un “sistema ordenado de significaciones y símbolos en virtud de los cuales los individuos definen su mundo, expresan sus sentimientos y formulan sus juicios”. 

En todo centro educativo hay un saber, una moral, una estética y también, como toda cultura, cuenta con unos valores, unas normas, unos instrumentos y unos signos. Ciertamente, los colegios no son islas, participan de una cultura nacional y universal. Pero en razón de su finalidad, la cultura que vertebra a una comunidad educativa debe recogerse y plasmarse en un Ideario. David Isaacs lo define como “el conjunto de principios que configuran el tipo de educación que se promueve; la manera de realizar la acción educativa; el modo de entender el centro educativo; y la postura del centro respecto a los padres, a los alumnos, a los profesores; a los antiguos alumnos; al personal no docente y al entorno”([1]).

El ideario sustenta la organización del centro y le da el sentido final a sus actividades. De ahí la importancia que sea conocido por todos y cada uno de los integrantes de la escuela. Sin su conocimiento la aceptación se dificulta y sin su aceptación no es posible llevarlo a la práctica. En el empeño de difundir y transmitir el contenido del Ideario se tiene que estimular el aporte y la participación tanto de los estudiantes como de los padres de familia. Lo que está claro es que no debe ser tarea única ni exclusiva del personal directivo ni docente.

Los principios educativos, que son lo propio de cada centro, marcan el norte pero no garantizan la emisión de conductas ni de actitudes. Señalan el camino pero no el modo de andar. Se van haciendo vida respetando las diferencias personales y al mismo tiempo se van enriqueciendo con el aporte y el modo de ser de sus integrantes. Es decir, el ideario no es mera letra escrita; tiene más bien la particularidad del guante en manos de un cirujano, sigue siendo guante pero plásticamente se acomoda a las necesidades del galeno.

El Ideario está dotado de cierta autonomía, tiene un dinamismo y una capacidad de desarrollo propio, no obstante su mantenimiento siempre será tarea de los integrantes de un colegio. Que el ideario subsista, independientemente de las personas, revela las siguientes características que convienen destacar: 1) Historicidad, en tanto se inscribe dentro de un contexto definido y tiende a permanecer; 2) “Tiene un poder superior al de la vida individual” (J. Choza) en tanto que la encauza y ordena en un determinado sentido mediante las instancias correspondientes; 3) Plasticidad, en tanto que los sujetos pueden adherirse, mejorarlo o modificarlo; y, 4) Fragilidad, en tanto que por acción humana puede ser desviado de su fin, dándole otro sentido. El Ideario propone fines y principios, pero es a través de los medios para acceder a ellos donde se palpa su plasticidad y fragilidad.  

En cierto sentido, y dada sus características, se puede afirmar que el ideario vendría a ser el ‘bien común’ de la institución educativa. La Gran Enciclopedia RIALP define este término de dos modos. En su acepción ontológica es el “bien apto para ser participado por una pluralidad de seres”. En su acepción social, bien común “es el bien que puede ser participado por todos y cada uno de los miembros de una comunidad humana”. El Ideario, por tanto, es en la escuela, su bien común y es común porque precisamente puede ser ‘comunicable’ a todos sus integrantes, sin que por ello se fragmente.

Pero el que sea ‘comunicable’ no necesariamente predica que se halle comunicado o participado por todos ellos. Para que sea participado es necesario vigilar -principalmente- en el centro educativo el cumplimiento de cuatro condiciones: 1) Que sea conocido, pues no se recibe lo que no se conoce; 2) Que exista un adecuado nivel material y organizativo que permitan el logro de metas y objetivos; 3) Que se mantenga un clima pacífico y ordenado gracias al ejercicio de una autoridad orientada al servicio de los miembros de la comunidad educativa; y, 4) Que se garantice la inclusión de bienes vinculados con la dignidad de la persona; es decir, valores culturales, morales y espirituales.            

Para que el ideario sea un bien apto del cual los integrantes de la comunidad educativa puedan participar, es vital plantearse el cómo conseguir que efectivamente sea participado por todos y cada uno de los miembros de la escuela. En esta tarea, con creatividad y arrojo, es conveniente enlazar y fundamentar también la participación activa de los estudiantes de acuerdo con su edad encauzando sus talentos y entusiasmo para que el ideario institucional sea efectivamente participado por sus pares y compañeros.

 


[1] Isaacs, David, “Teoría y práctica de la dirección de Centros Educativos”, EUNSA, Pamplona, España, 1987, pág. 48.

7 Diciembre 2009

El buen uso del tiempo de recreo en la escuela

Por Edistio Cámere

En cierta ocasión, el director de un colegio, en una animada conversación con un grupo de alumnos de 4to de Primaria, les preguntó: ¿Qué creen que al director lo pone más contento? Me imagino la escena posterior: las manos levantadas en señal de querer intervenir; incluso, algunos apoyados en el asiento de tal manera que sobresalgan para que la mirada del director se fije en ellos. ¡Los niños de espontáneos y trasparentes casi siempre tienen una respuesta! Con ellos la sintonía halaga y entusiasma y el diálogo fluye.

Las respuestas fueron variadas y precisas: “Que nos portemos bien; que tengamos buenas notas; que seamos campeones en fútbol; que no tengamos anotaciones; que atendamos en las clases…” y otras similares alineadas con lo que el director de un colegio suele esperar de sus alumnos. Segundos después, el directivo añadió: “Lo que me pone contento es cuando los veo jugar divertidos durante en el recreo”.

Tan asombrados, como yo, presumo que quedarían esos alumnos. ¿Qué quería dar a entender el buen director con dicha respuesta tan poco ortodoxa desde el punto de vista escolar? Sin adelgazar un ápice la importancia del cumplimiento de las obligaciones que tiene el niño como estudiante, también forma parte consustancial de su crecimiento el solaz, la distracción y el juego con sus compañeros.

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26 Noviembre 2009

El 5to de secundaria: entre el colegio y la universidad

Por Edistio Cámere

Para los colegios de educación básica regular su proceso educativo y formativo, al cual dedican tiempo, sapiencia y gran dosis de paciencia y creatividad, termina oficialmente en 5to de secundaria. El perfil del estudiante, que en su momento presentaron y se comprometieron ante los padres, se hace realidad en cada uno de sus egresados. Es más, gracias a la madurez alcanzada este último año es propicio para afinar o ultimar detalles en cada estudiante. En este sentido, este es el grado en que el colegio se esmera en rematar su propuesta educativa aprovechando precisamente las ventajas y fortalezas propias de la edad evolutiva de los jóvenes adolescentes. 

Es el colegio el ámbito apropiado para que el joven del último año escolar trace su proyecto de vida, en el que se incluye la elección de su carrera profesional. Dicha tarea reclama de un acompañamiento capilar, pues la aventura que va a emprender al término del colegio no es de poca monta, tanto así que el sosiego, la concentración y la reflexión dialogada son complementos necesarios. 

El primer semestre

Sin embargo, esa calma y tranquilidad necesarias se ven amenazadas por algunos eventos intensos, febriles que capturan las energías y emociones de estos jóvenes. El primer semestre del año se ve jalonado por el viaje de promoción, en cuya preparación se gastan ilusiones, ensueños, conversaciones y planes furtivos y cuyo único propósito es que aquel se convierta en ‘el viaje de promoción’. En la elaboración de esta maqueta idílica los jóvenes invierten antes de su concreción, horas y días; y a su regreso hacen lo propio. ¡El cuerpo en la carpeta y la mente navegando en ensueños, y luego en los recuerdos!     

No es mi intención cuestionar los viajes de promoción, pues son todo un acontecimiento que me temo ha ido paulatinamente distanciándose de su prístina finalidad: escolares que con ocasión de una actividad en común aprovechan un tiempo para integrarse aún más y grabar en sus mentes y corazones la historia construida y vivida juntos durante doce años.    

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13 Noviembre 2009

El mundo andino en el contexto actual

Por Edistio Cámeremundo andino

El mundo andino se encuentra hoy en una verdadera encrucijada. La sierra cuestiona, no como geografía inerte sino con todo el peso de las vidas que han logrado su conquista, reclamando un rol activo en el escenario peruano. Con sus erguidas y escarpadas montañas, con su peculiar conformación geofísica -ocupando vastos territorios- y ubicado en la franja media del Perú, interroga impertérrito acerca de su destino y gravitación en un medio donde impera la cibernética, la electrónica, la bolsa de valores, el mercado, la burocracia… ¿Qué rol le corresponde desempeñar?  ¿Cuál es su aporte actual a la identidad nacional?

El mundo andino es sui generis en su conformación y constitución, pero no por ello ajeno a la dinámica nacional. La sierra es connatural al Perú, como nación y patria; convencido de la profundidad de esta afirmación, Riva Agüero dice: “La suerte del Perú es inseparable al mundo andino: se hunde o se redime con él, pero no es dado abandonarlo sin suicidarse”. La presencia de los Andes es histórica. No terminó con la Conquista o incluso con la República. Continúa, a tal punto que no se le puede considerar como una etapa superada: Es y será parte de nuestra historia e identidad nacional.

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4 Noviembre 2009

Una mirada optimista a la familia

familiaLa familia, como institución de derecho natural y civil, es universal y en sus funciones se puede afirmar que no es especializada. Por ejemplo, del Congreso de la República -como institución- se espera que legisle, no se le reclama que construya o gestione un programa de vivienda. En cambio, a la familia se le reclama que eduque, que alimente, que satisfaga las necesidades de seguridad, de amor, que provea lo necesario para que sus integrantes puedan vivir. En ella se satisface el derecho radical de nacer, crecer y morir como persona.

Podemos señalar que la familia constituye una unidad distinta a cada uno de los individuos que la conforman. Pero quienes la fundan -lo esposos- se comprometen con su resultado, el cual no pueden cambiar a su antojo. Y es que la familia es un consorcio basado en la mutua cooperación y compromiso de los cónyuges: se sostiene por la anuencia de los esposos pero se debilita por la renuencia de uno de ellos.

Cuando uno mira su entorno con cierto detenimiento, descubre hechos o situaciones que son producto de las capacidades superiores del hombre: en la tecnología se trasunta su inteligencia; en un cuadro artístico se percibe lo singular de la persona; lo mismo sucede en una relación amical o interpersonal. Pero también se observa situaciones que muestran las limitaciones o deficiencias del hombre. Frente a ello sólo cabe una profunda actitud de respeto ante la persona como tal, que se convierte en asombro cuando se es testigo de sus realizaciones, es complaciente ante su singularidad, o es comprensible y paciente frente a sus límites y defectos.

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30 Octubre 2009

La ‘otra’ finalidad de la comunicación en el aula

Por Edistio Cámere

La comunicación es un área sustancial en la formación escolar. Hablar, escribir, escuchar y leer son capacidades queconversando-proyecto enlazan directamente al alumno con la cultura y la sociedad. Por tanto, su dominio exige del aprendizaje de técnicas y reglas que por su rigor, y no poca complejidad, pueden hacer que el alumno corra el riesgo de no advertir la otra finalidad de la comunicación, que es la de integrarnos como personas. Y es que el propio docente puede sesgar su esfuerzo, quizá intensivamente, hacia la práctica gramatical, descuidando la creación de espacios que favorezcan el poner en común los propios pensamientos y experiencias. Esta segunda finalidad se hace realidad en tanto que el docente cuente con la confianza y autonomía necesarias para hacerlo.

Calificar al docente se ha convertido hoy casi en un deporte nacional. Como en los demás sectores productivos y de servicios, el contar con personal idóneo es un objetivo siempre actual; por tanto, implementar estrategias y mecanismos eficaces para conseguirlo es también una tarea prioritaria del sector educativo. Sin embargo, hacer de ese cometido, que es de ordinaria administración, un hecho mediático y ‘urgente’  atenta directamente contra la labor que desarrollan los docentes.

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20 Octubre 2009

El valor de la palabra y del ejemplo

Por Edistio Cámere

Mafalda, disfrazada de vaquero: “Mamá, voy con los chicos hasta la plaza a jugar a los cowboys”. La mamá responde: “Bueno. Pero cuidate, ¿eh?”. Junto al nene y al televisor encendido, la mamá piensa: “¡Esta Mafalda! Tan pronto le da por la bondad, el pacifismo y qué se yo…” al tiempo que en la pantalla de televisión se escucha: “Colabore con ALPAP en su humanitaria labor” y aparece “Asociación, Lucha, Pro amor, Al, Prójimo”. La mamá continúa con sus cavilaciones: “… como por jugar a la violencia, los tiros y los demás”. La televisión reanuda su programación: “Sigamos ahora viendo Commando 217”. La mamá de Mafalda concluye: “Realmente los chicos de hoy son díficiles de entender”. Entre tanto, en la pantalla del televisor una escena en la que un soldado por la espalda mata a otro la copa completamente.

CBR001949La educación basa su eficacia en la simultaneidad de la palabra con el ejemplo. ¿De qué otro modo se aquilata lo que se dice, si no es con las obras? Las palabras, al señalar el norte, iluminan el camino, pero para transitarlo en pos de la meta es necesario modelos o referentes que, sin volver la vista atrás, muestren que vale la pena mirar hacia delante.   

Más que prolongados y encendidos discursos y recomendaciones al pueblo, a los subordinados, a los alumnos o a los hijos, la educación y el gobierno de personas se resuelven  al comunicar con los propios actos que el prójimo interesa o que las normas afectan a todos por igual, y que por lo tanto cumplirlas beneficia a todos. Los actos o acciones del hombre son como los signos matemáticos: su lectura no admite ambigüedades.

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12 Octubre 2009

Lo que distingue lo ‘importante’ de lo ‘urgente’

Archivado en: Docencia, Educación, Familia, Orientación, Perú, Psicología, Sociedad — entreeducadores @ 10:22 pm
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Por Edistio Cámere

Mafalda ve dos hombres abriendo zanjas en la calle. Intrigada les pregunta: “¿Buscando las raíces del problema nacional?”. Uno de ellos, le responde: “No, nena, es un escape de gas”. Ella se retira de la escena, pensando: “Como siempre, lo urgente no deja tiempo para lo importante”.  

La competencia, nota distintiva de la sociedad actual, ha llevado a confundir dichos términos. Lo urgente se ha apropiado del significado de lo importante, de modo que todo lo urgente acaba siendo sinónimo de importante… ¿Cuál es el espacio que le queda a lo importante? cargando eloj

Vivir de urgencias es vivir con prisa. Se llega a un punto jadeando para de inmediato partir hacia otro simplemente porque se tiene que arribar rápido. Quien corre está más pendiente de su ritmo y velocidad sin reparar en lo que el entorno le ofrece. El caminar rítmico y constante asegura hacerse con la meta, pero al mismo tiempo permite atender y disfrutar lo que depara el recorrido.

Lo urgente se alimenta de las gestiones, del tengo que hacer: “Es que el trabajo, la cita, el banco, el cliente, el celular Muy bien… y, ¿qué más? A galope nos vamos adosando urgencias que presionan y, en cierto sentido, pueden dar paso al estrés. Lejos se está de promover el descuido en las obligaciones o estimular la medianía profesional. Una de las consecuencias de vivir al compás de lo urgente es el activismo, ese moverse por el afán de hacerlo, que pasa factura cuando cesa el ajetreo laboral. Durante la semana el tiempo ‘vuela como un pájaro’ pero el fin de semana ‘se arrastra como gusano’. ¿La razón? Es que no se sabe cómo organizar el propio tiempo que ya no depende de otros (las urgencias).  Por eso, el llamado ‘week end’ se torna monótono y cansino, que se procura revertir con la diversión estentórea o con el descanso excesivo.

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30 Septiembre 2009

Convivencia y disciplina en la escuela: El aprendizaje de la democracia*

Por Edistio Cámere

La violencia que se ejerce sobre los niños es devuelta a la sociedad… Un niño castigado y humillado en nombre de la educación interioriza muy pronto el lenguaje de la violencia y la hipocresía y lo interpreta como el único medio de comunicación eficaz” (A. Miller). El espíritu de esta cita, utilizada por los autores al inicio del primer capítulo, está presente como una suerte de falsilla a lo largo de todo el libro. La sociedad sembró el árbol de la violencia y sus raíces se han expandido socavando y fracturando sus instituciones. Como bien apuntan Torrego y Moreno la violencia es percibida como una suerte de epidemia trasnacional que se mueve y extiende en el país cambiando por completo el paisaje de nuestros sistemas escolares y la identidad de nuestra profesión de educadores”.

violencia escuela

Más que intentar dar una definición explícita, presentan rasgos que identifican a la violencia en la sociedad posmoderna. En tal sentido, se puede afirmar que es versátil, se manifiesta de muchas maneras, refleja muchas y muy distintas tendencias y procesos de la sociedad. Aparece, brota y está en todas partes. Es fuente de poder y, por último, tiene visos de mercancía, se compra y se vende en el mercado, tanto en su calidad de fuente de poder como en su faceta de espectáculo público amplificado por los medios de comunicación.

De un modo u otro, por acción de unos y por desidia de no pocos, lo cierto es que la violencia ha infectado a uno de los órganos más sensibles y débiles de la sociedad: la escuela. Enfermos los centros educativos, ¿a dónde podrá mirar la sociedad para reencontrar el sendero de su futura cohesión social y sana convivencia, si sus nuevas generaciones, abrevan de la misma fuente del saber, la violencia?

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21 Septiembre 2009

El mal entendido ‘éxito’ vs. la identidad personal

 

consumismo

Por Edistio Cámere

Como consecuencia de la globalización y del desarrollo de los medios de comunicación, han surgido patrones sociales que relacionan el éxito con una vertiginosa carrera por tener un status. Ello, sustentado en un estilo de vida que exteriorice signos reconocidos socialmente como de ‘moda’ o ‘modernos’. La cultura de la imagen juega aquí un papel preponderante: hombres y mujeres exitosos son aquellos que aparecen en las páginas de sociales, son modelos o galanes de la televisión, deportistas famosos, solistas o miembros de grupos musicales destacados u hombres de negocios influyentes.

También influyen en la connotación del ’éxito’, productos y bienes cuya recurrencia en los medios de comunicación ofrecen -como consecuencia de su adquisición o de su uso- una suerte de ‘nivel’ que no se alcanzaría de otro modo. “Sin una cerveza en la mano, la diversión y las mujeres bonitas nos son adversas. Sin un celular, la vida se nos escapa de las manos sin orden ni oportunidades. Un cuerpo apolíneo nos sorprende si consumimos productos light; padecemos estoicas sesiones reductoras de peso y al final nos reconstituimos con bebidas rehidratantes…”

Es frecuente escuchar que para encontrar un espacio en el mercado laboral, signado por la competencia, no hay solución mejor que estudiar en la universidad o aquello que dice: “El mundo a sus pies… y si le parece poco pídanos lo que desee, para nosotros sus deseos son órdenes: World Card, la tarjeta de crédito”. Lo cierto es que cuando en la televisión se asiste a una entrevista de una ‘estrella’, singularmente ataviada, que coloca opiniones sobre los tópicos más variopintos con total desparpajo, los televidentes quedan como encandilados quizá no por lo que dice sino por quién lo dice, cómo lo dice y dónde lo dice. Hablar de uno mismo ante la mirada complaciente de miles de telespectadores, respondiendo a las preguntas de un periodista punzante, en un horario estelar, acompañado de una escenografía sofisticada y moderna no es cosa de poca monta. La imagen del momento envuelve, convence y seduce. Pero casi nunca nos detenemos a pensar en el antes y el después de la presentación. Es decir, en la persona.

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