Por Edistio Cámere
Las instituciones educativas particulares suelen recibir como ‘dadas’ las políticas que se gestan en ambientes que no siempre atienden sus necesidades, que desconocen su dinámica cotidiana y la importancia de la cultura de una escuela que se nutre de la interrelación de los padres de familia, docentes y alumnos en el marco del proyecto o principios educativos que las distinguen.

Es cierto que toda política debe ser abarcativa y, diría, sin ningún pudor, hasta universal en el sentido que facilite el movimiento libre -dentro de ella- de los involucrados. En tal sentido, me gustaría compartir con los directores y docentes algunos criterios para la formulación de un eficaz marco educativo. Lo hago simplemente con el deseo de alentar a sus protagonistas principales para que con la solidez y experiencia que los caracteriza, ‘desde abajo’, puedan aportar para que ‘arriba’ propongan una política de veras universal.






