Por Edistio Cámere
A partir del Decreto Legislativo 882 (8 de noviembre de 1996), cuyo objetivo era “promover la inversión en servicios educativos, con la finalidad de contribuir a modernizar el sistema educativo y ampliar la oferta y la cobertura” (Artículo 1), las posibilidades de fundar colegios, centros o instituciones educativas motivaron el crecimiento del sector privado en educación. Dicho sea de paso, este decreto sesga la mejora educativa en la apertura a la inversión, denominando con precisión inquívoca como mera ‘actividad’ a la educación, con lo cual, en la práctica, invita a cualquier tipo de empresa a operar instituciones educativas. Como ‘actividad’ abierta a la inversión, el Estado se aseguró que los centros educativos quedaran afectos al Impuesto General a las Ventas y al de Renta, que para las instituciones educativas particulares son rentas de tercera categoría (artículo 14).
Liberar y ofrecer la educación como ‘actividad’ al mercado de capitales de suyo no es una tan feliz iniciativa. El sentido común señala que la educación, más que eso, es un sistema o proceso que tiene una naturaleza y dinámica particulares. Cuando el legislador advirtió incompatibilidad entre una mera ‘actividad’ y un ‘derecho’ trató de deshacer el entuerto cerrando la ley para que el Estado tenga ingerencia y control. En la ley de los Centros Educativos Privados Nº 26549-95-ED, por ejemplo, de los 23 artículos 11 se orientan a la supervisión, al control y a las sanciones. En general, la educación privada se encuentra en una situación incómoda, jalonada por la Ley de Educación que apunta al sector público: el Ministerio de Educación es rector, promotor y ejecutor; los entes fiscalizadores, como Sunat, municipalidades, Indecopi, Indeci la ven como una mera actividad; y, por último, por su naturaleza jurídica que tiene un régimen propio, está inserta en el código civil en el capítulo de sociedades. Así las cosas, los centros educativos tienen varios frentes que atender sin un rumbo claro que les permita cumplir con su cometido: la formación integral de sus alumnos.






